ALMA Y ALDO: DESDE PERÚ AL MUNDO ENTERO, EN MOTO

Ella tiene 40 años, él 60. Hasta hace no mucho eran una pareja común y corriente, oriunda de Lima, Perú. Sin embargo, todo cambió cuando él, Aldo Cavagnari Peralta contagió a su esposa, Alma Carnero Morey, su pasión por las motos. Desde entonces, nunca pararon: llevan hechos decenas de viajes y van por más.

“El viernes 16 de mayo salimos de Lima, yo en una Scrambler Ducati y él en una Ducati Multistrada”, relata Alma y detalla que “pasamos por Cuzco, Moquegua, luego cruzamos por Chile atravesando el Paso de Jama, para llegar a Jujuy y de ahí a Córdoba”. Lo que viene será Rosario, Mendoza y Santiago, para ya regresar a Perú y arribar a Lima el 19 de junio.

Alma se siente emocionada, pues si bien ya tiene muchos viajes encima, siempre fue copiloto, y este es su primera aventura manejando su propia moto. Su Scrambler Ducati la ayuda a superar los nervios en esta primera experiencia al volante: “con las motos no tuvimos ningún problema. Mi moto es espectacular”, asegura y resalta que “elegí la Scrambler Icon porque tiene una cilindrada alta que me permite viajar bien pero a su vez es cómoda porque es una moto baja”. Aldo también está muy conforme con su moto y ambos aseguran que las Ducati “no tienen punto de comparación. La tecnología que tiene la Multistrada, la computadora, la fuerza y los modos de manejo, todo eso es excelente”.

“Una vez que entrás, no hay marcha atrás”

Alma y Aldo son desenvueltos, activos, y tienen la sonrisa a flor de piel. Fue él quien le transmitió el amor por las motos y los viajes. Así lo relata ella: “Aldo manejó por toda Europa en moto fue él quien me animó y así ingresé en el mundo de las motos y ya no hay vuelta atrás, podés entrar pero no salir. Tanto así que ya tengo mi propia moto”, bromea.

Además de su amor por Ducati, este matrimonio comparte el cariño por Argentina: “es la 4° vez que venimos, nos gusta mucho pasar por acá”, asegura e indica que es la primera vez que vienen a Córdoba, una ciudad “realmente muy linda”. “Lo que más me gustó, que me quedé impresionada es que en mi país no hay otoño, acá ver todos los tonos, los colores, es impresionante”, dice y la emoción se refleja en el brillo de los ojos, en la voz, en la sonrisa.

La provincia de Córdoba fue el lugar en el que permanecieron más tiempo. Aprovecharon para descansar, conocer la ciudad y como no podía ser de otra manera, dar una vuelta por las sierras. Alma describe a La Cumbrecita como un lugar “muy bonito, me quedé encantada”.

También estuvieron en Villa General Belgrano, a donde se reunieron con un amigo que también anda en moto y al cual conocieron en un viaje anterior, en la frontera con Ecuador. Finalmente, su última parada fue en el showroom de Ducati Córdoba a donde aprovecharon para revisar las motos y comprobar que todo estuviera en orden.

“Más que tomar fotos preferimos manejar, disfrutar el momento”

Alma y Aldo se burlan de ese deseo compulsivo de fotografiar, filmar o compartir en redes sociales cada momento, cada detalle, cada experiencia. Ellos prefieren relajarse y disfrutar, vivir el momento con intensidad y complicidad absoluta, porque cuando están arriba de la moto, sólo ellos y el paisaje importan.

“Lo que más disfruto de este viaje es manejar, las curvas, las rutas”, explica Alma y cuenta que “muchas veces nos preguntan mis hijos, por qué no tenemos fotos y yo les digo que más manejamos, no tomamos muchas fotos, nos las pasamos disfrutando el manejo”.  

“Conversamos todo el viaje: mira tal cosa, mira el olor, nos comunicamos permanentemente. Comentamos lo que vamos viendo, lo sentimos, lo vivimos”.

Esa actitud relajada también se evidencia a la hora de programar un viaje: “nosotros no planeamos”, dice Elsa, “sólo pensamos el destino final a donde queremos quedarnos más tiempo. En este caso es Córdoba. Y así se disfruta mejor”.

Antes de despedirse, demuestra que los6.300 kmque llevan recorridos desde Lima hasta Córdoba, Argentina, son sólo un puñado más de miles de caminos andados: “llevamos hechos muchísimos viajes juntos: todo Chile, toda la Patagonia Argentina, Colombia, Ecuador, Centroamérica, hasta Monterrey ida y vuelta” y “lo único que nos falta es Europa, que es el próximo desafío, el próximo año”.